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Leishmaniosis en perros mayores en España: síntomas, pruebas y prevención

Por Equipo Cuida a tu Perro ViejoPublicado el Ilustraciones generadas con IACómo escribimos

Cómo reconocer la leishmaniosis en tu perro mayor, qué pruebas se hacen, qué significa un positivo sin síntomas y cómo protegerlo de los flebotomos en España.

Ilustración de una cuidadora ajustando un collar al cuello de una perra mestiza senior de hocico oscuro canoso, sentada en el recibidor de un piso
Ilustración de una cuidadora ajustando un collar al cuello de una perra mestiza senior de hocico oscuro canoso, sentada en el recibidor de un piso

Un positivo en leishmania puede indicar infección sin que tu perro esté enfermo. La infección significa que alberga el parásito; la enfermedad aparece cuando provoca signos o alteraciones. La guía clínica española de 2026 separa ambas situaciones para decidir qué hacer.

Autoría: Equipo Cuida a tu Perro Viejo · Actualizado: 24 de octubre de 2026

Si acabas de recibir el resultado, pide que te expliquen qué prueba se ha hecho y qué falta por comprobar. La exploración, la sangre y la orina ayudan a distinguir un perro infectado y sano de otro que necesita tratamiento.

En un perro mayor conviene prestar especial atención al riñón. Las lesiones de piel son conocidas, pero la enfermedad también puede manifestarse con pérdida de peso, decaimiento o cambios en la sed y la orina.

Esta es una guía sin caso clínico, basada en las guías de la AEMPS y el MAPA de julio de 2026, el consenso LeishVet y estudios veterinarios españoles. Te ayuda a preparar la consulta y los cuidados de casa.

Encontrarás qué observar, qué aporta cada prueba y cómo organizar la protección frente a las picaduras. Para situar estos cuidados dentro de su salud general, puedes consultar la guía de Salud de perros mayores.

Qué es y por qué un perro mayor merece atención especial

Un parásito que llega con la picadura

La leishmaniosis canina está causada por un parásito, Leishmania infantum. Su transmisor habitual es el flebotomo, un insecto pequeño parecido a un mosquito que pica principalmente durante la noche. El perro se infecta a través de esa picadura.

Los perros son un reservorio importante: pueden albergar el parásito y transmitirlo a otros flebotomos cuando estos se alimentan. Por eso la protección frente a las picaduras sigue formando parte del cuidado de un perro que ya está infectado.

La guía de ESCCAP sobre enfermedades transmitidas por vectores explica ese ciclo y reúne las medidas para reducir la exposición. El objetivo doméstico es concreto: que el insecto tenga menos oportunidades de picar a tu perro.

También es una zoonosis, una infección que puede afectar a personas. La vía habitual es el flebotomo; la mayoría de las personas sanas no desarrolla enfermedad, según ESCCAP. Si alguien está inmunodeprimido en casa, conviene hablarlo con su médico.

En España también hay datos lejos de la costa

Hay transmisión documentada fuera de la imagen habitual de playa y verano. El estudio de Alten y colaboradores, publicado en 2016, incluyó Fuenlabrada, en Madrid, entre sus puntos de observación de flebotomos en países mediterráneos.

Fuenlabrada era un foco atípico: un brote humano con baja prevalencia canina y liebres y conejos como reservorios relevantes. Las capturas de flebotomos documentan la presencia del vector en aquel entorno; no son un recuento de perros infectados en Madrid.

En el noroeste, Olmeda y colaboradores estudiaron veinte años de pruebas de una clínica de O Barco de Valdeorras, en Ourense. Su trabajo de 2024 describe Valdeorras como un área de alto riesgo.

La exposición depende también del lugar donde vive o viaja tu perro. ESCCAP incluye los desplazamientos a zonas endémicas entre las situaciones que aumentan el riesgo. Si pasáis unas semanas fuera, la prevención debe contemplar tanto vuestra vivienda habitual como el destino.

La edad cambia lo que conviene vigilar

La serie de Miranda y colaboradores de 2008, del Hospital Clínic Veterinari de Barcelona, encontró dos picos de casos clínicos: uno en perros jóvenes y otro desde los siete años. Ese segundo pico merece atención en el seguimiento senior.

El trabajo de Cabré y colaboradores de 2021, realizado en tres centros de Cataluña, recoge un segundo pico tras los ocho años. Sus autores plantean cambios inmunitarios y enfermedades concomitantes como posibles explicaciones, todavía como hipótesis.

En esa serie catalana, los perros mayores presentaban más alteraciones generales y renales que los jóvenes, mientras que los signos de piel eran menos frecuentes. Incluía solo 25 perros mayores de ocho años: describe una asociación clínica, no el destino de cada perro.

En casa, eso cambia el foco de atención. Además de mirar el pelo, fíjate en si adelgaza, pierde músculo o cambia su rutina al beber y salir a orinar. La piel es solo una parte de la valoración de un perro mayor.

Una infección puede permanecer silenciosa

LeishVet describe una infección de evolución lenta y crónica. Hay perros que albergan el parásito sin alteraciones clínicas y otros que desarrollan enfermedad. Esa diferencia explica por qué el cuidado continúa después de una prueba, incluso si el perro parece encontrarse bien.

El equilibrio puede cambiar con una inmunosupresión o una enfermedad concurrente, según ese consenso. En un senior, vigilar la salud general y la infección permite detectar esa transición. Tener más años orienta la atención; el estado clínico se determina con exploración y análisis.

Qué mirar en casa: señales y cuándo llamar

Las señales que describen las guías

La guía clínica de la AEMPS y el MAPA y el consenso LeishVet recogen pérdida de peso, decaimiento, alteraciones de piel y uñas, inflamación ocular, sangrado nasal y cambios en la sed y la orina.

En la piel puedes ver descamación, zonas con menos pelo, úlceras o bultos. También pueden crecer y curvarse las uñas. Los ganglios aumentados, la cojera, los vómitos o la diarrea completan un cuadro que varía de un perro a otro.

La enfermedad renal puede ser la única manifestación clínica, como explica LeishVet. Los datos de Cabré en Cataluña refuerzan la importancia de mirar más allá de la piel cuando el perro es mayor.

Qué hacer ante cada cambio

Estas señales comparten causas con otras enfermedades. La tabla organiza qué observar y comunicar, a partir de ambas guías; es una ayuda editorial, no una escala diagnóstica validada.

Qué ves, qué puede significar y qué haces
Qué vesQué puede significarQué haces
Adelgaza o come menos.Puede acompañar a leishmaniosis y a otras enfermedades generales.Pide consulta para estudiar la pérdida de peso o apetito.
Bebe y orina más.Puede haber una alteración renal, diabetes u otra causa endocrina.Comunica el cambio y pregunta por el análisis de orina.
Tiene descamación, calvas o úlceras.Son compatibles con leishmaniosis y con otros problemas de piel.Pide que exploren las lesiones para aclarar su causa.
Le crecen o se curvan mucho las uñas.Puede intervenir la enfermedad o un menor desgaste.Muestra cómo han cambiado durante la revisión.
Tiene ojos rojos o molestias oculares.Puede existir inflamación por distintas causas.Llama a la clínica para valorar la atención que necesita.
Sangra por la nariz o vomita repetidamente.Son señales que requieren valoración por varias causas posibles.Consulta el mismo día siguiendo el aviso de urgencias.

Lo que se detecta en los análisis

La proteinuria es la presencia de proteínas en la orina. LeishVet la describe entre las alteraciones renales de la enfermedad, desde formas leves hasta cuadros avanzados. Se busca en una muestra de orina, aunque desde casa no notes ningún cambio en su aspecto.

El hemograma puede mostrar anemia y la bioquímica, cambios en las proteínas de la sangre. Son hallazgos descritos por las guías que ayudan a completar la exploración. La clínica los interpreta en conjunto con los síntomas y las pruebas del parásito.

La revisión de cinco puntos

Elige un momento tranquilo y observa sin forzar posturas. Puedes hacerlo mientras lo acaricias, si está cómodo. Reúne los cambios con su fecha, las fotos y los informes en un único registro para la consulta.

  1. Orejas y bordes: mira si hay descamación, heridas o pérdida de pelo en la parte visible.
  2. Ojos y hocico: observa enrojecimiento, secreciones, lesiones o sangrado nasal.
  3. Uñas: fíjate en cambios de longitud, curvatura o apoyo.
  4. Cuerpo: anota el peso disponible y si pierde volumen muscular o se le marca más la cadera.
  5. Día a día: registra apetito, energía, sed, orina, vómitos y diarrea.

La sangre y la orina permiten valorar el riñón incluso con la piel normal. Si notas más sed y orina, también hay causas endocrinas que se estudian aparte, como explica la guía del síndrome de Cushing en perros mayores.

Recorre los cinco puntos en esta animación.

Observa sin forzar posturas

De las orejas a su rutina

Ilustración con señales posibles de enfermedad. Muchos perros infectados se ven normales.

Ilustración de un perro con señales marcadas; muchos perros infectados se ven normales. Perra mestiza de perfil, con hocico canoso, lomo hundido, cabeza baja, pelo ralo alrededor del ojo, escamas en la oreja y uñas largas y curvadas.
  1. Orejas y bordes

    El dibujo muestra escamas y pelo ralo en una oreja. Son señales posibles, con distintas causas. Observa sin tirar ni forzar.

  2. Ojos y hocico

    El dibujo muestra pelo ralo alrededor del ojo. No identifica la causa. Observa también cambios del hocico o secreciones, sin manipularlo.

  3. Uñas

    Las uñas largas y curvas de la ilustración son una señal posible. Compara con lo habitual, sin levantar patas doloridas.

  4. Peso y músculo

    Esta perra ilustrada tiene el lomo hundido y poca masa muscular. Compara con el aspecto habitual de tu perro; no basta para diagnosticar.

  5. Su día a día

    Muchos perros infectados se ven normales. Observa también apetito, energía, sed, orina, vómitos y diarrea; el dibujo no muestra su rutina.

  6. Lleva lo que has visto a tu clínica

    La ausencia de lesiones no descarta infección. La exploración y los análisis de sangre y orina permiten estudiar los cambios; el aspecto no diagnostica.

La ausencia de lesiones no descarta infección. El diagnóstico se hace en la clínica. Las señales de urgencia están justo debajo.

Fuentes y cómo usar el recorrido

Orden editorial basado en la guía AEMPS/MAPA de 2026 y LeishVet de 2011. Esta perra ilustrada muestra señales posibles de enfermedad; no representa un paciente real. Los marcadores señalan zonas de observación, no un diagnóstico ni un estadio clínico.

Usa las flechas o las teclas ← y → desde los controles. Reproducir avanza una vez cada cinco segundos y se detiene al terminar. Pausar detiene el avance. Con movimiento reducido, el recorrido es manual.

Cuándo llamar el mismo día

Ver varios cambios juntos puede preocupar. Al llamar, empieza por el estado actual de tu perro: si respira con normalidad, si puede beber y si está despierto y responde. Después explica desde cuándo ocurre y qué se ha repetido.

Este umbral de consulta es un criterio editorial de prudencia, a partir de las señales descritas en las guías. La clínica determina la urgencia y las pruebas según lo que le cuentes; evita esperar al próximo control rutinario si empeora.

Pruebas: infectado no es lo mismo que enfermo

La diferencia que decide si hay tratamiento

Infección significa que el perro alberga el parásito. Enfermedad significa que esa infección está causando signos o alteraciones compatibles. La AEMPS y el MAPA distinguen expresamente al perro infectado y clínicamente sano del perro con leishmaniosis clínica.

Para considerarlo sano se valoran la exploración y los análisis rutinarios: hemograma, bioquímica y orina. Que siga jugando o coma bien es una información útil, pero la valoración clínica incluye cambios que desde casa resultan invisibles.

El perro infectado y sano no necesita tratamiento específico, según la guía española. Sí necesita seguimiento; el veterinario puede valorar inmunomoduladores como apoyo a su respuesta inmunitaria. Si presenta síntomas, también se comprueban otras causas, incluso aunque la infección esté confirmada.

Un resultado positivo cobra sentido al juntarlo con la exploración, el tipo de análisis y las posibles alteraciones de órganos. Ese conjunto permite decidir entre vigilar una infección subclínica o tratar una enfermedad que ya está causando problemas.

Qué aporta cada prueba

La serología es un análisis de sangre que mide anticuerpos frente al parásito. Cuando es cuantitativa, informa de su nivel; las técnicas IFI y ELISA son ejemplos. La interpretación se hace con el laboratorio y el cuadro clínico.

El consenso internacional de expertos LeishVet, en el que participan autores españoles, desarrolla estas diferencias. La guía española de 2026 adapta ese marco al manejo clínico y a los medicamentos autorizados en España.

Pruebas que la clínica puede combinar según el caso
PruebaPara qué sirveQué no te dice
Serología cuantitativa, como IFI o ELISA.Mide anticuerpos para interpretarlos con los signos y la analítica.Un nivel bajo exige otras pruebas para aclarar si hay enfermedad.
Test rápido.Ofrece un resultado cualitativo sobre anticuerpos.Puede dar falsos negativos, especialmente en infecciones subclínicas.
Citología de ganglio o médula.Permite buscar el parásito en una muestra celular.Con pocos parásitos, la muestra puede resultar negativa pese a existir infección.
PCR.Detecta material genético del parásito y puede confirmar infección.Puede ser positiva tanto en perros enfermos como en infectados clínicamente sanos.
Analítica completa de sangre y orina.Busca alteraciones generales y renales, incluidas proteínas en la orina.Anemia o proteínas en la orina también aparecen en enfermedades distintas de la leishmaniosis.

Por qué a veces hacen falta más resultados

Un nivel elevado de anticuerpos junto con signos compatibles puede ser concluyente, según LeishVet. Con niveles bajos, o cuando resultados y síntomas encajan mal, hacen falta más elementos. La clínica decide qué muestra y técnica aportan información útil.

La guía española desaconseja los test rápidos cuando existe un cuadro clínico compatible. ESCCAP también señala sus limitaciones para detectar infección subclínica. Además, los anticuerpos pueden tardar en aparecer, especialmente en perros infectados sin enfermedad clínica.

Si el resultado es negativo y persisten signos compatibles, tu veterinario puede pedir otras pruebas. En la citología influye cuántos parásitos hay en la muestra; en la PCR, el tejido elegido y la técnica. LeishVet recoge estas diferencias al comparar los métodos.

Ilustración de una veterinaria extrayendo sangre a una perra mestiza mayor, delgada y con señales de enfermedad (pelo ralo alrededor de los ojos, uñas largas). Son señales posibles; muchos perros infectados se ven normales.
Ilustración de una veterinaria extrayendo sangre a una perra mestiza mayor, delgada y con señales de enfermedad (pelo ralo alrededor de los ojos, uñas largas). Son señales posibles; muchos perros infectados se ven normales.

Cada cuánto repetirlas según su exposición

La AEMPS y el MAPA recomiendan pruebas con periodicidad «anual o bianual en función del nivel de riesgo» en animales que viven o proceden de zonas endémicas. Pide que tu clínica concrete esa recomendación en una fecha para tu perro.

LeishVet recoge el cribado al menos cada doce meses en perros sanos de zonas endémicas si lo solicita el tutor. El cribado busca detectar infección en un perro aparentemente sano expuesto al vector; empieza por su riesgo, aunque no haya síntomas.

El seguimiento parte de una infección conocida y comprueba si aparecen alteraciones o si evoluciona una enfermedad ya diagnosticada. Por eso un perro positivo puede necesitar controles más frecuentes que otro al que se le hace una prueba preventiva anual.

Para saber si vuestra zona se considera endémica, pregunta a la clínica o al colegio veterinario provincial y comenta los viajes. Puedes integrar la valoración con el chequeo geriátrico canino, incluyendo sangre y orina.

Si da positivo y está bien

En el perro infectado y clínicamente sano, LeishVet propone controles cada tres a seis meses. Incluyen exploración, análisis rutinarios y serología para detectar una posible progresión a enfermedad. Tu veterinario adapta esa orientación a los resultados y a la evolución de tu perro.

Mantén la protección frente a flebotomos que te indiquen. ESCCAP destaca su importancia en perros infectados: prevenir nuevas picaduras forma parte del cuidado incluso cuando se encuentran bien. El resultado positivo inicia un seguimiento, con decisiones distintas según aparezcan o no alteraciones.

Estadios, tratamiento y seguimiento con los riñones en el centro

Cuatro estadios para ordenar las decisiones

La guía de la AEMPS y el MAPA clasifica la leishmaniosis en cuatro estadios: leve, moderado, grave y muy grave. Para situar al perro se combinan signos, anticuerpos y analítica, con especial atención a la afectación renal.

Entender el estadio ayuda más que quedarse solo con «positivo». Pregunta en cuál está, qué resultados lo determinan y qué cambios esperan vigilar. Así puedes relacionar cada revisión con un objetivo: controlar síntomas, detectar efectos adversos o comprobar el riñón.

El pronóstico suele ser bueno en el estadio leve, de bueno a reservado en el moderado y reservado o desfavorable en los avanzados. LeishVet identifica la enfermedad renal crónica como la principal causa de mortalidad asociada a la leishmaniosis canina.

La edad aporta contexto, y el estadio describe la situación clínica. Los datos de Cabré y colaboradores en Cataluña orientan hacia una vigilancia renal cuidadosa en mayores; ese estudio no comparó la respuesta al tratamiento de perros de diferentes edades.

Qué esperar del tratamiento

Recibir el diagnóstico puede dar vértigo. Pide que te expliquen el objetivo inmediato y cómo comprobarán la respuesta. En los cuadros leves la guía contempla vigilancia o tratamiento según el caso; en otros estadios se utilizan combinaciones de fármacos.

La guía española describe un medicamento que actúa contra el parásito y otro que frena su multiplicación. La selección depende del estadio y la función renal. El seguimiento incluye vigilar posibles efectos adversos con orina y, cuando corresponda, ecografía.

LeishVet describe mejoría clínica durante el primer mes en muchos perros tratados. Los perros pueden seguir infectados después y transmitir el parásito a flebotomos, aunque menos que antes del tratamiento. La mejoría y la vigilancia a largo plazo forman parte del mismo cuidado.

La clínica decide cuánto dura la pauta y cuándo se revisa: no la suspendas ni la alargues por tu cuenta. Si aparece un problema al administrarla, llama para que te indiquen cómo actuar.

Revisiones: qué se mira durante el primer año

El consenso LeishVet propone una revisión tras el primer mes y después controles cada pocos meses durante el primer año. Sitúa la serología a partir de los seis meses del inicio; la frecuencia se adapta a la evolución.

En cada visita se valora al perro completo: estado general, peso, síntomas y resultados. Los anticuerpos, la sangre y la orina permiten vigilar la respuesta clínica y la afectación orgánica.

Los anticuerpos pueden bajar más despacio que los síntomas. LeishVet describe perros que mejoran clínicamente sin un descenso paralelo de esos niveles durante los primeros meses. La respuesta se valora combinando la exploración y la analítica, además de la serología.

La vigilancia también busca problemas asociados a la medicación: LeishVet recoge la formación de cálculos urinarios entre los posibles efectos adversos de uno de los tratamientos. La guía española incluye controles del sedimento de la orina y ecografía para vigilar estos efectos.

Tras el primer año, LeishVet contempla controles más espaciados si el perro se ha recuperado clínicamente con el tratamiento. La frecuencia se ajusta a su situación. Una mejoría estable sigue requiriendo revisiones porque el parásito puede permanecer en el organismo.

Si además tiene otras enfermedades

La AEMPS recoge enfermedades concurrentes como diabetes, hipotiroidismo o tumores, además de otras infecciones. En un perro mayor, revisar el conjunto permite estudiar qué explica cada señal y elegir un plan compatible con sus otros cuidados.

La guía también menciona coinfecciones por otros agentes transmitidos por vectores, como ehrlichiosis, anaplasmosis o babesiosis. Su búsqueda se orienta por el cuadro clínico y la zona. Diferenciar una enfermedad concurrente permite evitar que todos los síntomas se atribuyan automáticamente a la leishmaniosis.

Cuando el pronóstico es reservado, la Calculadora de Calidad de Vida Canina puede ayudarte a ordenar apetito, comodidad, movilidad y días buenos. Comparte el registro con tu veterinario; la herramienta sirve para observar y conversar, y las decisiones clínicas se toman en consulta.

Protegerlo de los flebotomos: medidas, calendario y gatos en casa

Collar, pipeta y hábitos que se complementan

La prevención reúne productos adecuados y menos exposición a picaduras. ESCCAP considera los insecticidas tópicos con efecto repelente una estrategia central. LeishVet describe collares con deltametrina y pipetas con permetrina entre las opciones frente a flebotomos.

Elige con tu clínica un producto indicado para ese vector. En el envase y la ficha técnica debe quedar claro frente a qué protege, cuándo empieza el efecto y cuánto dura. Un producto contra pulgas y garrapatas puede tener indicaciones diferentes.

La ficha técnica de un spot-on con permetrina autorizado en España, disponible en CIMAVet, muestra precisamente duraciones distintas según el parásito. Utilízala como ejemplo de por qué hay que leer la ficha del producto concreto.

Ningún producto ofrece protección total. La misma ficha advierte que mojar mucho al perro, por ejemplo al bañarlo con champú, puede reducir la duración de la protección. Para los baños y las reaplicaciones, sigue la ficha de tu producto y la indicación veterinaria.

Preparar la casa al anochecer

ESCCAP y LeishVet recomiendan mantener a los perros dentro de casa desde el anochecer hasta el amanecer durante la temporada de riesgo. La OCV también aconseja evitar los paseos nocturnos en los meses cálidos y utilizar mosquiteras.

Organiza los paseos y el descanso para reducir exposición en esas horas. Si suele quedarse en la terraza por la noche, prepara dentro su cama, agua y un lugar cómodo. Las mosquiteras de las ventanas forman parte de esa barrera doméstica.

Ajusta esos hábitos a sus necesidades de perro mayor. Si necesita salir a orinar por la noche, coméntalo al planificar la protección. La idea es encontrar una rutina practicable, con el producto indicado y menos oportunidades de picadura.

La actividad nocturna del flebotomo está documentada en el estudio de Alten y colaboradores. Por eso la medida doméstica abarca del anochecer al amanecer: cada especie y entorno tiene su propia actividad, como explica ESCCAP.

Ilustración de una perra mestiza senior atigrada en su cama junto a una ventana con mosquitera, en un salón al anochecer.
Dentro de casa al anochecer, con la mosquitera colocada en la ventana.

Reducir los refugios cerca de su descanso

ESCCAP recomienda retirar basura y acumulaciones de materia orgánica próximas al lugar donde vive el perro, porque reducen los sitios de cría del flebotomo. LeishVet añade reducir los montones de leña y piedras junto a la vivienda o donde el perro pasa tiempo.

La barrera física también abarca las puertas y la zona de dormir. ESCCAP describe mosquiteras tratadas con piretroides en ventanas, puertas y camas. Si se valora esa opción, la elección debe contemplar su uso concreto y la seguridad de los animales de casa, especialmente los gatos.

¿Cuándo empiezo y cuándo termino?

Las fuentes dan respuestas diferentes sobre el calendario. Conviene distinguir una observación de campo, una guía de control y una recomendación profesional, cada una con su fecha y alcance.

  • Alten y colaboradores, 2016: en los lugares y años estudiados, con datos de 2011–2013, observaron mayor riesgo potencial de junio a octubre y ausencia aparente de riesgo de diciembre a marzo. La exposición se concentraba entre mayo y octubre.
  • ESCCAP, adaptación española de 2012: sitúa la temporada de riesgo de abril a octubre o noviembre y reconoce diferencias entre regiones y años.
  • OCV, nota de 2024: recomienda proteger durante todo el año. La postura se recoge en una información de Europa Press difundida por Redacción Médica.

El estudio de Alten incluía un único punto español, Fuenlabrada, con datos de aquellos años. La OCV aporta una recomendación profesional más reciente, transmitida por una fuente secundaria. La decisión local requiere considerar la zona y las condiciones del año.

Tu clínica debe concretar cuándo empezar y cuándo terminar la protección en vuestra zona. El calendario debe tener en cuenta los viajes y el tiempo necesario para que actúe el producto, además de las condiciones locales.

Tres fuentes, tres alcances

El calendario necesita contexto local

Alten y colaboradores · 2016

Observación de campo · datos de 2011–2013

  1. Enero: Sin riesgo aparente en el estudio
  2. Febrero: Sin riesgo aparente en el estudio
  3. Marzo: Sin riesgo aparente en el estudio
  4. Abril: Actividad variable entre lugares
  5. Mayo: Exposición concentrada
  6. Junio: Máximo potencial
  7. Julio: Máximo potencial
  8. Agosto: Máximo potencial
  9. Septiembre: Máximo potencial
  10. Octubre: Máximo potencial
  11. Noviembre: Actividad variable entre lugares
  12. Diciembre: Sin riesgo aparente en el estudio

Mayo: exposiciónJunio–octubre: máximoAbril y noviembre: actividad variable

Exposición concentrada de mayo a octubre; máximo potencial de junio a octubre. Sin riesgo aparente de diciembre a marzo en los lugares y años estudiados.

ESCCAP · adaptación española de 2012

Guía de control de enfermedades por vectores

  1. Enero: Fuera del tramo descrito
  2. Febrero: Fuera del tramo descrito
  3. Marzo: Fuera del tramo descrito
  4. Abril: Temporada descrita
  5. Mayo: Temporada descrita
  6. Junio: Temporada descrita
  7. Julio: Temporada descrita
  8. Agosto: Temporada descrita
  9. Septiembre: Temporada descrita
  10. Octubre: Temporada descrita
  11. Noviembre: Final en octubre o noviembre
  12. Diciembre: Fuera del tramo descrito

Abril–octubreNoviembre: extremo variable

Temporada descrita de abril a octubre o noviembre. La guía reconoce diferencias entre regiones y entre años.

OCV · nota de 2024

Recomendación profesional recogida por Europa Press

  1. Enero: Protección recomendada
  2. Febrero: Protección recomendada
  3. Marzo: Protección recomendada
  4. Abril: Protección recomendada
  5. Mayo: Protección recomendada
  6. Junio: Protección recomendada
  7. Julio: Protección recomendada
  8. Agosto: Protección recomendada
  9. Septiembre: Protección recomendada
  10. Octubre: Protección recomendada
  11. Noviembre: Protección recomendada
  12. Diciembre: Protección recomendada

Protección recomendada todo el año

Recomienda proteger durante todo el año. La atribución procede de una nota difundida por una fuente secundaria.

Tu clínica concreta las fechas para vuestra zona y los viajes. Las franjas comparan lo que dice cada fuente; no calculan el riesgo de tu perro.

Cómo interpretar esta comparación

Alten incluyó un único punto español: Fuenlabrada, en un foco atípico. Las celdas claras describen el estudio o quedan fuera del tramo citado por una guía; no equivalen a meses seguros en cualquier zona. Las celdas rayadas señalan los extremos variables. La fila de la OCV representa una recomendación de protección, no una medición mensual del vector.

Qué aporta el estudio de Valdeorras

Olmeda y colaboradores observaron que los años con más medidas preventivas coincidían con menos casos nuevos en la clínica estudiada de Valdeorras. Es una asociación que apoya prestar atención a la prevención mantenida y a su seguimiento.

El trabajo es retrospectivo, procede de una clínica y declara patrocinio de Elanco Animal Health. Las ventas de productos se usaron como indicador de prevención. Es una asociación observada en aquella clínica de Ourense; el calendario individual se concreta según vuestra exposición.

La vacuna y la decisión de tu clínica

La Agencia Europea de Medicamentos, EMA, recoge una vacuna frente a la leishmaniosis canina autorizada en la Unión Europea. ESCCAP describe la vacunación dirigida a perros no infectados. Tu clínica valora la situación de tu perro y la prueba previa correspondiente.

La guía española de 2026 y las de LeishVet (2011) y ESCCAP (2012) carecen de resultados de vacunación específicos para perros de más de diez años. La decisión depende de su salud y de los requisitos del producto. Aquí encontrarás el contexto de vacunas y desparasitación en perros senior.

En 2011, LeishVet planteaba para el futuro un control integrado con una vacuna eficaz y protección tópica frente a picaduras. Es la propuesta de aquel consenso, condicionada a disponer de una vacuna eficaz; los requisitos del producto concreto se valoran en la clínica.

Si convivís con un gato

La ficha de la AEMPS advierte también del riesgo si el gato lame el punto de aplicación del perro. Sigue las instrucciones de contacto y separación de tu producto y organiza antes dónde estará cada animal.

Si un gato entra en contacto cutáneo con el producto, la ficha indica lavarlo con champú o jabón y consultar inmediatamente con un veterinario. Llama con el envase a mano para identificar el producto y explicar cómo se ha producido la exposición.

Qué llevarte de esta guía

Un positivo es el inicio de una valoración: hay que saber si existe enfermedad y cómo está el riñón. En un perro mayor, sangre y orina completan lo que ves en casa. Un resultado sin alteraciones conduce al seguimiento; un cuadro clínico requiere clasificar la gravedad y decidir el manejo. La protección frente a flebotomos continúa siendo parte del cuidado, con un calendario adaptado a vuestra zona, los viajes y el producto elegido.

Fuentes científicas y de autoridad

Información educativa para preparar la consulta. Tu veterinario establece el diagnóstico, el tratamiento y el plan preventivo de tu perro.

Preguntas frecuentes

¿Se cura la leishmaniosis en un perro mayor?
Se puede controlar y muchos perros mejoran con tratamiento. Los perros tratados pueden seguir infectados y necesitan revisiones y protección frente a flebotomos. El pronóstico depende del estadio y especialmente del riñón. Pregunta qué objetivos se esperan en su caso y qué resultados se revisarán; encontrarse mejor y continuar con seguimiento son compatibles.
¿Puede contagiarme mi perro?
La vía habitual de transmisión es la picadura del flebotomo, no la convivencia cotidiana con tu perro. ESCCAP explica que la mayoría de las personas sanas no desarrolla la enfermedad. Si hay alguien inmunodeprimido en casa, coméntalo con su médico. Mantener la prevención frente a picaduras forma parte del cuidado del perro infectado.
Ha dado positivo pero está bien: ¿hay que tratarlo?
La guía de la AEMPS y el MAPA indica que el perro infectado y clínicamente sano no necesita tratamiento específico. Para valorarlo se utilizan exploración, sangre y orina. Tu veterinario puede considerar inmunomoduladores como apoyo a su respuesta inmunitaria. Necesita seguimiento; LeishVet propone controles cada tres a seis meses que tu clínica adapta a sus resultados.
¿Hay que hacer el test cada año?
La AEMPS y el MAPA hablan de periodicidad «anual o bianual» según el riesgo en perros que viven o proceden de zonas endémicas. LeishVet recoge al menos una prueba anual en perros sanos de esas zonas si lo pide el tutor. Solicita una fecha concreta: el cribado de un perro sano y el seguimiento de un positivo son situaciones diferentes.
¿Se puede vacunar a un perro ya mayor?
La vacunación descrita por ESCCAP va dirigida a perros no infectados. Tu veterinario valora su salud, la prueba previa y los requisitos del producto. La guía española de 2026 y las de LeishVet (2011) y ESCCAP (2012) carecen de resultados de vacunación específicos para mayores de diez años. La protección frente a picaduras sigue formando parte de la prevención.
¿Sirve el mismo antiparasitario para mi gato?
No utilices en el gato un producto para perros. La permetrina es extremadamente tóxica para los gatos y también hay riesgo si lamen la zona de aplicación de un perro tratado. Lee las instrucciones de contacto y separación de la ficha y pide una opción adecuada para cada animal. Ante una exposición, contacta inmediatamente con el veterinario.
¿Hasta cuándo debo protegerlo en España?
Tu clínica concreta el calendario según la zona, el año y los viajes. Alten observó exposición concentrada entre mayo y octubre en los lugares y años estudiados; ESCCAP habla de abril a octubre o noviembre; la OCV recomienda protección todo el año en una nota de 2024. Son fuentes de distinto alcance y no establecen una fecha única para toda España.

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